Cuando alguien nos llama para un cabecero infantil suele preguntar por el dibujo, y casi nunca por lo que de verdad importa a esa edad, que es cómo está rematada la pieza. Empezamos por ahí.
Lo primero, la seguridad
Mira la separación entre barrotes. Tiene que ser tal que un niño pequeño no pueda meter y dejar atrapada una mano o un pie. Es el fallo más común en cabeceros de barrote fino.
Mira también cómo está fijada la pintura. A esas edades todo termina en la boca, y una pintura que se desconcha es un problema. La nuestra va al horno, que es lo que hace que no salte con el uso ni con los golpes.
Y comprueba que no haya piezas pequeñas ni remates sueltos que puedan desprenderse. Si el cabecero va a ir en una cuna, dínoslo al pedirlo: ahí hay normativa específica y preferimos hablarlo antes de fabricar.
Que no se le quede pequeño en dos años
Un cabecero de ositos es precioso a los tres años y una discusión a los ocho. Si quieres que dure, la fórmula que mejor funciona es coger un dibujo neutro y poner lo infantil en la ropa de cama, los cojines y la pared, que se cambian por cuatro euros.
Con esa idea, el Cabecero de forja Abril (114,99 €) o el Kiev (184,49 €) aguantan el paso a juvenil. Si prefieres el motivo infantil de verdad, el Ratón y el Ositos están en 90 €.
Nuestros cabeceros infantiles y sus precios
| Modelo | Precio | Encaja mejor en |
|---|---|---|
| Ratón | 90,00 € | Primeros años |
| Ositos | 90,00 € | Primeros años |
| Mariposa | 98,00 € | Infantil que dura |
| Abril | 114,99 € | Infantil y juvenil |
| Barco | 175,99 € | Cuarto temático |
| Kiev | 184,49 € | Aguanta hasta adulto |
Precios a fecha de publicación. Los 28 modelos están en cabeceros infantiles, y si necesitas una medida que no ves, la fabricamos.
Preguntas frecuentes
¿Qué hay que mirar para que un cabecero infantil sea seguro?
Tres cosas. Que la separación entre barrotes no permita que se quede atrapada una mano o un pie. Que la pintura esté bien fijada y no se desconche, porque a esas edades todo acaba en la boca. Y que no lleve piezas pequeñas ni remates sueltos que se puedan desprender. Si el cabecero es para una cuna avísanos, porque ahí hay normativa específica y conviene hablarlo antes de fabricar.
¿Se queda pequeño cuando el niño crezca?
El dibujo muy marcado, con ositos o barcos, tiene fecha de caducidad. Si quieres que dure, coge un cabecero de dibujo neutro y pon lo infantil en los textiles y los detalles, que se cambian por poco dinero. Así aguanta el salto de infantil a juvenil sin comprar nada.
¿Qué medida cojo, 90 o 105?
Depende del colchón que tenga la cama, y se elige por el ancho del colchón. Lo habitual en infantil es 90. Si dudas, mide el colchón y escríbenos.
¿El hierro es buena idea en una habitación infantil?
Aguanta lo que le echen, que en un cuarto de niños no es poco. No se descantilla como el aglomerado ni se mancha como un tapizado, y si un día quieres cambiarle el color se pinta.
Resumen para quien vaya con prisa: mira el remate antes que el dibujo, y piensa en el niño que va a tener dentro de cinco años. Cuando el cuarto se le quede corto, en cabeceros juveniles está el siguiente paso.













